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A pesar de un gran cuerpo de investigación en psicología positiva en la relación entre la felicidad y la productividad, [1] [2] [3] la felicidad en el trabajo ha sido tradicionalmente visto como un potencial producto derivado de los resultados positivos en el trabajo, en lugar de un camino al éxito en los negocios. Sin embargo, un creciente número de académicos, Boehm y Lyubomirsky incluido, el estado que debe ser visto como una de las principales fuentes de resultados positivos en el lugar de trabajo. [4]
[Editar] La definición de la felicidad en el trabajo
Dr. Edmunds Laurel y Jessica Pryce-Jones han investigado el tema de la felicidad en el trabajo en condiciones [5] [6] y han producido la siguiente definición de sus hallazgos:
"La felicidad en el trabajo está a punto conscientemente hacer el mejor uso de los recursos que tienen que superar los desafíos que enfrenta. Activamente disfrutando de los altos y la gestión de las bajas le ayudará a maximizar el rendimiento y alcanzar su potencial. Y esto no sólo construye su felicidad sino también la de los demás -. Que se verán afectados y con energía por lo que hacen [7] "
El uso de la psicología positiva en el negocio se ha convertido en una herramienta cada vez más popular y valiosa con la que la gestión y desarrollo del personal. Esto tiene entonces un flujo en efecto para la comunidad que trabajan pulg Cuando estas prácticas se ponen en práctica en una comunidad-en este caso la empresa-por lo general el resultado es un beneficio real y directo a la productividad del negocio y un empleado más feliz y saludable como se comenta por Rath y Clifton (2005). [8]
Con los grandes avances en la tecnología, particularmente en un entorno de oficina moderna, una mayor gama de información se ha convertido fácilmente disponibles al alcance de los empleados. Personal de hoy suelen tener un conocimiento mucho más amplio de entornos empresariales, y por lo tanto sus expectativas mínimas de lo que es un lugar de trabajo moderno debe proveer para que estén contentos y motivados es bastante alta. Programas muy básicas se pueden implementar para satisfacer estas necesidades y expectativas. Por ejemplo, si conseguir el objetivo "A", una nueva máquina de café filtrado será instalado para reemplazar el café instantáneo en la sala de profesores. Estos premios menores pueden tener un gran impacto en la felicidad personal y estados de ánimo, de hecho, la frecuencia de los menores recompensas positivas es fundamental para el éxito.
Uno de los principales beneficios de una empresa con un programa bien planificado y bien dirigido es aumentar la productividad mediante una mayor producción y menos tiempo en bajar. A través de un programa de la psicología positiva con éxito, el personal puede desarrollar una satisfacción más profunda en las relaciones de su lugar de trabajo, y por lo tanto la calidad de su trabajo tiende a mejorar, también. Un gerente de negocios proactiva en el mundo empresarial de hoy en día atiende a las necesidades de su personal, ya sea por asegurar un programa bien dirigido de manera interna o mediante la incorporación de expertos para facilitar el desarrollo de uno.
[Editar] Referencias
^ Carr, A.: "Psicología Positiva: La ciencia de la felicidad y humanos Fortalezas" Hove, Brunner-Routledge, 2004
^ Isen, A.; Afecto Positivo y toma de decisiones. En M. Lewis y J. Haviland Jones (eds), "Manual de las Emociones" (segunda edición), pp 417-436. Nueva York, Guilford Press 2000
^ Buss, D. La evolución de la Felicidad, "American Psychologist", vol. 55 (2000) págs 15-23
^ Boehm, K. J y S. Lyubomirsky, Diario de la evaluación profesional. Vol. 16 (1), febrero 2008, 101-116
^ Dutton VM, Edmunds LD: "Un modelo de la felicidad laboral", Selección y Desarrollo, vol. 23, N º 1, 2007
^ "Las relaciones entre la felicidad de los empleados, las horas extras, licencia por enfermedad y la intención de quedarse o irse", Selección y Desarrollo, vol. 24, No. 2, 2008
^ Pryce Jones, J. Felicidad 9.5, de próxima aparición
^ Rath, T & Clifton, D 2005 'Cada momento es importante ", ¿Cómo se llena el cubo? Estrategias positivas para el trabajo y la vida, Gallup Press, Nueva York, pp 43-63, 118-20.
[Editar] Para leer más
Boehm, K. J y S. Lyubomirsky, Diario de la evaluación profesional. Vol. 16 (1), febrero 2008, 101-116.
E. Diener, y R. Biswas-Diener, (2002) dinero aumentará el bienestar subjetivo? Una revisión de la literatura y la guía para la investigación necesaria sobre la investigación de Indicadores Sociales. 57, 119-169 Diener E. y R. Biswas-Diener
Forgas, JP, (2002) sentir y el hacer: las influencias afectivas en el comportamiento interpersonal, la investigación psicológica. Vol. 13 (1) 01 2002 01.28.
Iverson RD, Olekalns M., y Erwin PJ (1998), el estrés y el absentismo de la afectividad de la organización: un modelo causal del burnout y sus consecuencias. Diario de la conducta vocacional, 52, 1-23
Emociones Fredrickson B., y Branigan, C., (2005) positivo ampliar el ámbito de la atención y el pensamiento-acción de la cognición y la emoción repertorios, Vol. 19 (3), 313-332 (20)
Baas, M., De Dreu CKW, Nijstad, BA, (2008) Un meta-análisis de 25 años de investigación del estado de ánimo-la creatividad: el tono hedónico, activación o enfoque normativo? Psychological Bulletin. 134 (6) 779-806.
Cropanzano R., & Wright TA, un estudio de 5 años de cambio en la relación entre el bienestar y el desempeño laboral, Consultoría Diario de Psicología: La práctica y la investigación, 51, 252-265
Forgas, J. P. (1998). Para sentirse bien y salirse con la suya: los efectos del estado de ánimo en la negociación de estrategias y resultados. Revista de Personalidad y Psicología Social, 74, 565-577.
Goetz, MC Goetz, PW y Robinson, MD, (2007) ¿Cuál es el uso de ser feliz? Los estados de ánimo, objetos útiles, y los efectos de la repetición de cebado. Emoción Vol. 7 (3), 675-679.
Watson, D. (1988). Análisis intraindividual e interindividual de positivos y negativos afectan: su relación con las quejas de salud, el estrés percibido y las actividades diarias. Revista de Personalidad y Psicología Social, de 54 años, 1020-1030.
Kobasa S. (1979) de la personalidad y la resistencia a la enfermedad. American Journal of Psicología Comunitaria, (7) 4, 413-423
Kubzansky LD, D. Sparrow, P. Vokonas, y I. Kawachi, (2001) Está el vaso medio vacío o medio lleno? Un estudio prospectivo de optimismo y enfermedad coronaria en la normativa de envejecimiento de estudio la revista Psychosomatic Medicine 63:910-916
Danner DD, SA Snowdon, y WV Friesen, las emociones positivas en los primeros años de vida y longevidad: los resultados del estudio monja, Journal of Personality and Social Psychology, mayo de 2001, vol. 80, n º 5, 804-13
Argyle M., (1987) La experiencia de la felicidad, Londres: Methuen
Casciaro T., y Lobo SL (junio de 2005) de Harvard Business Review, tirones competentes, tontos adorables y la formación de redes sociales
Staw BM, RI Sutton, y Pelled LH (1994) las emociones positivas del empleado y los resultados favorables en el lugar de trabajo. Organización para la Ciencia, 5, 51-71
Losada, M. & Heaphy, E. (2004). El papel de la positividad y la conectividad en el rendimiento de los equipos de la empresa un modelo no lineal Dynamics. American Behavioral Scientist, 47: 40-765.
Martin L.L., Ward D.W., Achee J.W. Y Wyer RS, (1993) del estado de ánimo como entrada: la gente tiene que interpretar las implicaciones de motivación de sus estados de ánimo. Revista de Personalidad y Psicología Social 64, 317-326
Staw B.M. Barsade y SG, (1993) El afecto y la gestión del rendimiento: Una prueba de la más triste-pero-más sabio y más feliz vs-inteligente Ciencia hipótesis, administrativa trimestral 38, 304-331
Cropanzano R., & TA Wright, (2001) Cuando un "feliz" de los trabajadores es en realidad un trabajador productivo: una revisión y perfeccionamiento de la tesis trabajador feliz, productivo. Consultoría Diario Psicología: Práctica e Investigación, 53, 182-199
Folkman S., y JT Moskowitz, (2000a) El afecto positivo y el otro lado de la frente, American Psychologist, 55 (647-654)
Folkman S., y JT Moskowitz, (2000b) El estrés, las emociones positivas y hacer frente, direcciones actuales en la revista Psychological Science, 9,115-118
Lai, JCL, Chong, AML, Ho, SMY, Siu, OT, Evans, PD, Ng, SH, Chan, P., Chan, CLW Y Ho, R.T.H. (2005) El optimismo, la afectividad positiva, y el cortisol en la saliva. British Journal of Health Psychology, 10, 467-484.
Pryce Jones, J. (en preparación) Felicidad 5.9
lunes, 31 de octubre de 2011
Liderazgo
Entonces ¿qué necesita un líder?
1: Influencia (Respeto y admiración del equipo)
2: Motivación (Capacidad para fomentar el ánimo, conocimiento, implicación en el grupo)
3: Estimulación intelectual (creatividad, innovación)
4: Consideración a los miembros del equipo.
Numerosos estudios avalan la eficacia de este modelo. ¿Gozan nuestros líderes de estas cualidades? ¿No? No pasa nada, las competencias profesionales se desarrollan, pero hay que trabajarlas.
Y ¿qué herramientas podemos emplear para optimizar el rendimiento y mejorar la satisfacción en el trabajo? Muchas. Contamos con investigación valiosa y contrastada imposible de recoger en estas líneas. Pero hay coincidencia completa en un punto: una empresa fuerte debe favorecer sobre todo la motivación, y no solo con incentivos. El estímulo intelectual se ha mostrado altamente eficaz en todos los estudios. Además, favorece la implicación en la organización. Apple o Google han tenido grandes logros en ese ámbito creando contextos reales para el desarrollo de ideas. Jobs expuso: “ante una buena idea, la muevo por los pasillos. Recojo opiniones, inicio discusiones y debates. Intento que las ideas fluyan. A veces junto personas y analizamos diferentes aspectos. Exploramos”… Sencillo y eficaz. Sin embargo ¿no nos suena?: “Es que he pensado/Ha surgido un problema y he… -¿Eso está en el protocolo?-¿No?-Pues haz lo que tienes que hacer”….
Además es importante cultivar el optimismo. Los estudios establecen que las personas optimistas rinden entre el 65% y el 100 % más. Pero ¿se puede ayudar a ser optimista? Jobs y otros lo consiguieron. Porque para que un trabajo llene es necesario creer que el trabajo depende de uno y que sirve para algo. Y nosotros, ¿conocemos a muchos encantados con su trabajo? Quizás debemos repasar los modelos de Apple y de tantas otras…Y si empezamos por sonreír más en el trabajo, ¿valdría también?
¿Merece la pena trabajar en la formación de líderes? Por supuesto. Un buen líder vale su precio en oro. Así que si diriges una empresa, valora el modelo de organización que deseas, y después elije bien a los líderes.
Hoy más que nunca necesitamos organizaciones fuertes y personas capaces de generar ilusión y expectativas de futuro. Contamos con grandes líderes en la empresa. Aprovechémoslos. Roosevelt llegó al poder durante la peor depresión de Estados Unidos, actuó de forma enérgica contra la grave crisis y consiguió que la gente recuperase la esperanza. Aún en los peores momentos un buen liderazgo puede ser el principio de la salvación.
1: Influencia (Respeto y admiración del equipo)
2: Motivación (Capacidad para fomentar el ánimo, conocimiento, implicación en el grupo)
3: Estimulación intelectual (creatividad, innovación)
4: Consideración a los miembros del equipo.
Numerosos estudios avalan la eficacia de este modelo. ¿Gozan nuestros líderes de estas cualidades? ¿No? No pasa nada, las competencias profesionales se desarrollan, pero hay que trabajarlas.
Y ¿qué herramientas podemos emplear para optimizar el rendimiento y mejorar la satisfacción en el trabajo? Muchas. Contamos con investigación valiosa y contrastada imposible de recoger en estas líneas. Pero hay coincidencia completa en un punto: una empresa fuerte debe favorecer sobre todo la motivación, y no solo con incentivos. El estímulo intelectual se ha mostrado altamente eficaz en todos los estudios. Además, favorece la implicación en la organización. Apple o Google han tenido grandes logros en ese ámbito creando contextos reales para el desarrollo de ideas. Jobs expuso: “ante una buena idea, la muevo por los pasillos. Recojo opiniones, inicio discusiones y debates. Intento que las ideas fluyan. A veces junto personas y analizamos diferentes aspectos. Exploramos”… Sencillo y eficaz. Sin embargo ¿no nos suena?: “Es que he pensado/Ha surgido un problema y he… -¿Eso está en el protocolo?-¿No?-Pues haz lo que tienes que hacer”….
Además es importante cultivar el optimismo. Los estudios establecen que las personas optimistas rinden entre el 65% y el 100 % más. Pero ¿se puede ayudar a ser optimista? Jobs y otros lo consiguieron. Porque para que un trabajo llene es necesario creer que el trabajo depende de uno y que sirve para algo. Y nosotros, ¿conocemos a muchos encantados con su trabajo? Quizás debemos repasar los modelos de Apple y de tantas otras…Y si empezamos por sonreír más en el trabajo, ¿valdría también?
¿Merece la pena trabajar en la formación de líderes? Por supuesto. Un buen líder vale su precio en oro. Así que si diriges una empresa, valora el modelo de organización que deseas, y después elije bien a los líderes.
Hoy más que nunca necesitamos organizaciones fuertes y personas capaces de generar ilusión y expectativas de futuro. Contamos con grandes líderes en la empresa. Aprovechémoslos. Roosevelt llegó al poder durante la peor depresión de Estados Unidos, actuó de forma enérgica contra la grave crisis y consiguió que la gente recuperase la esperanza. Aún en los peores momentos un buen liderazgo puede ser el principio de la salvación.
El Cerebro ha de estar bien Dotado para Elegir
Neurocientíficos de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU) han identificado la ubicación exacta en el cerebro del lugar donde se realizan los cálculos que pueden resultar en un comportamiento adictivo y compulsivo. El estudio, publicado en «Nature Neuroscience», muestran cómo la actividad neuronal en la corteza cerebral orbitofrontal y la corteza cingulada anterior regulan las elecciones. Estos nuevos hallazgos podrían allanar el camino para desarrollar tratamientos más específicos para tratar desde el abuso de las drogas y alcohol, hasta los trastornos obsesivo-compulsivos. «Cuanto mejor comprendamos cómo es nuestra toma de decisiones en los circuitos del cerebro, mejor podremos dirigir el tratamiento, ya sea mediante la estimulación farmacéutica, mediante terapias de comportamiento o de estimulación cerebral profunda», explica Jonathan Wallis, profesor asociado de psicología y neurociencia en la Universidad de Berkeley, e investigador principal del estudio.
Tendencias obsesivas
Una mejor comprensión sobre cómo las personas con adicciones toman decisiones puede ayudar a eliminar parte del estigma de esta enfermedad, afirma Wallis. En el nuevo estudio, Wallis y sus colaboradores se centraron en la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior porque investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes con daño en estas áreas del cerebro tienen problemas con las elecciones que hacen. Aunque estas personas pueden parecer perfectamente normales, habitualmente toman decisiones que crean caos en sus vidas; una dinámica similar se ha observado en drogadictos, alcohólicos y personas con tendencias obsesivo-compulsivas.
Para probar su hipótesis de que estas áreas del cerebro son los principales actores en la toma de decisiones, los investigadores midieron la actividad neuronal de monos macacos mientras jugaban a identificar imágenes, obteniendo jugo a través de una boquilla en sus bocas como premio. Los animales aprendieron rápidamente qué imágenes entregan la mayor cantidad de jugo, lo que permitió a los investigadores observar cómo estaban haciendo los cálculos, y en qué parte del cerebro. El cerebro de los macacos funciona de manera similar a las de los seres humanos en la toma de decisiones básicas; el ejercicio fue diseñado para ver cómo estos animales sopesan los costos, beneficios y riesgos.
Los resultados mostraron que la corteza orbitofrontal regula la actividad neural, en función del valor de una decisión. Esta parte del cerebro permite cambiar fácilmente de la toma de decisiones importantes, tales como qué carrera estudiar o qué trabajo elegir, a la toma de decisiones triviales, como elegir entre tomar café o té. Sin embargo, en el caso de los adictos y las personas con daño en la corteza orbitofrontal, la actividad neuronal no cambia en función de la gravedad de la decisión. En cuanto a la corteza cingulada anterior, el estudio encontró que cuando esta parte del cerebro funciona normalmente, se aprende rápidamente si una decisión que se toma cumple con las expectativas; así, un alimento sienta mal, la decisión será no volverlo a comer. Sin embargo, en las personas con un mal funcionamiento de la corteza cingulada anterior, estas señales desaparecen, por lo que siguen tomando malas decisiones.
Tendencias obsesivas
Una mejor comprensión sobre cómo las personas con adicciones toman decisiones puede ayudar a eliminar parte del estigma de esta enfermedad, afirma Wallis. En el nuevo estudio, Wallis y sus colaboradores se centraron en la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior porque investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes con daño en estas áreas del cerebro tienen problemas con las elecciones que hacen. Aunque estas personas pueden parecer perfectamente normales, habitualmente toman decisiones que crean caos en sus vidas; una dinámica similar se ha observado en drogadictos, alcohólicos y personas con tendencias obsesivo-compulsivas.
Para probar su hipótesis de que estas áreas del cerebro son los principales actores en la toma de decisiones, los investigadores midieron la actividad neuronal de monos macacos mientras jugaban a identificar imágenes, obteniendo jugo a través de una boquilla en sus bocas como premio. Los animales aprendieron rápidamente qué imágenes entregan la mayor cantidad de jugo, lo que permitió a los investigadores observar cómo estaban haciendo los cálculos, y en qué parte del cerebro. El cerebro de los macacos funciona de manera similar a las de los seres humanos en la toma de decisiones básicas; el ejercicio fue diseñado para ver cómo estos animales sopesan los costos, beneficios y riesgos.
Los resultados mostraron que la corteza orbitofrontal regula la actividad neural, en función del valor de una decisión. Esta parte del cerebro permite cambiar fácilmente de la toma de decisiones importantes, tales como qué carrera estudiar o qué trabajo elegir, a la toma de decisiones triviales, como elegir entre tomar café o té. Sin embargo, en el caso de los adictos y las personas con daño en la corteza orbitofrontal, la actividad neuronal no cambia en función de la gravedad de la decisión. En cuanto a la corteza cingulada anterior, el estudio encontró que cuando esta parte del cerebro funciona normalmente, se aprende rápidamente si una decisión que se toma cumple con las expectativas; así, un alimento sienta mal, la decisión será no volverlo a comer. Sin embargo, en las personas con un mal funcionamiento de la corteza cingulada anterior, estas señales desaparecen, por lo que siguen tomando malas decisiones.
domingo, 30 de octubre de 2011
Educar Hijos de Manera adecuada
...y, además, con la ayuda de Dios, se pueda erradicar cuando menos en sus casas y en nuestro entorno la violencia y crueldad imperante actualmente.
Los siguientes conceptos nos van hacer de suma utilidad en esta continuación de los remedios que en anterior escrito comenzamos.
CONEXIÓN, CONSEJO Y AMOR
Ayudar a los hijos a que caminen firmemente por su vida requiere más conocimiento: pero también se requiere de estrategia. Los padres necesitan proporcionar y crear un ambiente familiar óptimo que prevenga soledad, adicciones y violencia y esto se logrará con: conexión, consejo y cariño.
CONEXIÓN
La unidad y proximidad de los miembros de una familia es fundamental para crear un ambiente seguro y reducir el riesgo de comportamientos violentos y criminales. Desafortunadamente, el divorcio y la desintegración familiar se han incrementado en los últimos años, creando familias más frágiles y provocando una mayor incidencia de actos violentos tanto hacia el interior como al exterior del ambiente familiar.
Una de las características propias de la modernidad(la mayoría de ellas provocada), es que promueve un desfase entre la vida de los jóvenes y la de los adultos. Mientras los adultos duermen, los jóvenes están despiertos, y mientras los adultos están en vigilia, los jóvenes duermen. Los nuevos hábitos sociales empujan a los adolescentes a alejarse más tempranamente de sus padres. Hace 40 años, los jóvenes convivían un poco más con sus padres en festejos como la Navidad, Año nuevo, Semana Santa, o incluso los domingos, días en que se levantaban temprano y acompañaban a sus papás a misa o a visitar a su abuelos o familiares.
En cambio, hoy los jóvenes pasan mucho más tiempo con sus amigos. En Navidad están con su padres hasta media noche, y luego salen con sus amigos; en Año nuevo, generalmente, están con sus amigos; y en Semana Santa salen fuera de la ciudad con sus amigos.
Las reuniones con amigos o en lugares de baile empezaban alrededor de las seis o siete de la tarde y terminaban no más allá de la una de la mañana. En la actualidad, si los padres le piden a su hijo que regrese a las doce o una de la mañana, él contesta enojado que “a esas horas apenas están llegando sus amigos.” Y, ellos resignados, por supuesto, diciendo no les podemos pedir que nos acompañen temprano al día siguiente, ya que estarán dormidos.
Un padre de un adolescente comentaba: “Desde que mi hijo sale con sus amigos por la noche ya casi no lo vemos, ya que los fines de semana se levanta hasta las dos de la tarde e inmediatamente sale de la casa.” En efecto, como se ha dicho, estamos viviendo una generación de hijos “invisibles”, ya que nunca están en casa y cuando están, se la pasan dormidos. Otro padre comentaba con ironía: “Siempre veo a mi hijo todas las mañanas; salgo a correr a las cinco de la mañana y él apenas regresa del antro.”
Hoy en estos días se requiere de mayor presencia como familia. No se debe de tener miedo decirles a sus hijos: “En este verano pasaremos unas vacaciones familiares y todos juntos saldremos una semana a algún lugar.” No se deben dejar intimidar ante los chantajes de sus hijos: que les dirán: “Pero todos mis amigos saldrán de vacaciones sin sus padres.” Si así contestan se les puede responder: “Bien, en otros momentos podrás ir con tus amigos, pero recuerda que estas son vacaciones familiares e iremos todos juntos.”
El adolescente edifica su identidad y autoestima en la relación con sus amigos, pero cimienta su carácter y compasión con la familia.
Los rituales familiares, como comer y cenar en familia, ir juntos a eventos religiosos y vacaciones, son extraordinarias maneras de mantener a la familia unida. Se debe de entender que cuando los hijos crecen quieren y necesitan mayor libertad, pero es triste ver cómo las familias dejan a un lado sus rituales porque consideran que son fuente de conflicto y fricción sobre todo en las familias permisivas “inconsistentes, débiles,” Los hijos necesitan saber que son parte de la familia y que para ello necesitan participar en ciertos rituales, aunque en primera instancia no estén contentos, pero percibirán que estos eventos hacen a su familia única y estable.
Otro factor importante para que estén conectados con sus hijos es involucrarse con ellos. La mayoría de la veces los adolescentes no quieren hablar con sus padres o quieren estar solos en su cuarto. En estos momentos se debe respetar su privacidad y dejarlos.
Muchas veces ignoran a sus papás, no porque no les quieran o les evadan, sino porque no se tiene nada que compartir con ellos (si los dos padres trabajan y no se dan tiempo para sus hijos, o cuando sólo trabaja el padre, la madre no tiene tiempo o no se da tiempo para ellos, y si impera en ellos el egoísmo, así, es imposible que haya una buena relación, confianza y comunicación con sus hijos), los adultos desconocen el mundo, la música, los intereses o miedos de sus propios hijos. Por eso es importante, que los padres mortifiquen sus egoísmos y se tomen un poco de tiempo para descubrir su mundo y verán que algunas puertas empezarán a abrirse.
Es importante que respondan los padres con sinceridad las siguientes preguntas: * ¿Pueden nombrar a los maestros de sus hijos? *¿Conocen a sus mejores amigos? *¿Saben la música que les gusta más? *¿Pueden nombrar algunos de sus artistas, deportistas o celebridades favoritos? *¿Saben si sus hijos son felices o infelices, si son populares o solitarios y aislados, ansiosos o rechazados?
Cuando los padres se involucran en la vida de su hijos, estos obtienen más seguridad, un mejor rendimiento escolar, una mejor autoestima y desarrollan menos problemas emocionales y de agresividad (Steinberg, 2004).
CONSEJO
El consejo o la guía vienen de muchas formas y tamaños. Es importante orientar a sus hijos con base en valores como el respeto, la honradez, la cooperación, la honestidad, el autocontrol de si mismo, el servicio y la compasión. Pero lo más importante es vivir y modelar las conductas que reflejen estos valores con el ejemplo. Los niños aprenden viviendo. Porque si sus hijos ven que sus padres resuelven las diferencias mediante gritos y golpes, los niños aprenderán que esa es la mejor manera de solucionar los desacuerdos.
A los hijos no les gusta recibir sermones o adoctrinamientos, por ello las conversaciones sobre valores siempre deben ser en forma de diálogo. Si se discute o argumenta, sus hijos automáticamente se desconectarán y se alejarán cada vez más.
Es muy importante que los padres aprendan a dialogar con sus hijos adolescentes, que los escuchen, pero con la distancia adecuada para que no se sientan perseguidos.
Al escuchar a sus hijos tiene la oportunidad de conocerlos más, de saber qué sienten, que les preocupa, cómo son su amigos, que cosas les divierten o a qué le temen, que piensan respecto al alcohol, a las drogas o al cigarro.
Existen algunas actitudes clave para establecer un diálogo fluido y respetuoso con los adolescentes:
*Escucharlos siempre. Evite interrogatorios policiales. *No critique a sus amigos argumentando más allá de cómo se visten o peinan. *Acordar en familia los horarios que deben respetar, aquí es importante seguir las normas sobre las reglas que se vieron en una familia afectiva-estructurada. *Es importante considerar que debe haber respeto mutuo, pero ustedes son los padres, y nunca podrán ser amigos de su hijos por más jóvenes que se sientan. *Respetarlos en sus pedidos de soledad y silencio, ellos necesitan espacios para pensar y reflexionar. *Respetarlos en sus elecciones vocacionales. En lo que desean estudiar o qué actividades deportivas o intelectuales quieren realizar. *Darles reconocimiento cambiando el “Nunca, “Siempre”, “Toda”, “Nada”, por: “Últimamente”, “En esta ocasión”, “Algunas veces”, etc., y no arruinarlo con frases del estilo “No sé por qué no haces eso siempre, si no te cuesta mucho”, “¿Ves cómo sí sabes hacerlo?, pero te gusta hacerte…” etc. *Dialogar con ellos escuchándolos con calma y sin agredirlos.
No crea que con esta lista será suficiente, es sólo el comienzo; además, no garantiza que vayan ustedes a establecer una comunicación maravillosa de inmediato, pero sí les ayudará a sus hijos a ir fortaleciendo su relación con ustedes.
Consejo o guía también significa establecer claramente las expectativas acerca de las conductas. No esperen que los niños y los adolescentes las acepten a la primera, sino lo contrario, esperen ver resistencia e incluso rechazo. La estructura y el orden proveen de mayor estabilidad en la dinámica familiar y reducen las responsabilidad de que se presenten comportamientos violentos en sus miembros.
Otra cosa también importante, en lo referente a la corrección o llamada de atención sobre algunos malos comportamientos o faltas de sus hijos: lo primero que deben hacer los padres no perder el control sí mismos, si se sienten enojados, digan luego hablamos, se retiran, respiren profundamente, cuenten hasta diez o pídanle a Dios que los serene, hagan lo que mejor les de resultado para controlarse:
Si la falta fue en casa inmediatamente con control de sí mismo va hacer la corrección, si ese mal comportamiento sucedió en una parte pública o con sus amigos o familiares, díganles luego hablamos, pero nunca los corrija delante de la gente y con control de sí mismos, van esperar el mejor momento para la corrección, que por lo regular es antes de que se vayan a dormir, y ya en la corrección diríjanse con firmeza a ellos, con frases serenas y llenas de amor que sean cortas, precisas, concisas y sustanciosas, diciéndoles su mal comportamiento y las consecuencias de ello.
AMOR
El tercer elemento que reduce enormemente el riesgo de que los niños presenten conductas agresivas es el amor o cariño. Los padres deben de amar a sus hijos incondicionalmente. El comunicarles el amor es vital para ayudarles a desarrollar con seguridad y protegerlos de un sentimiento de abandono y desamparo, ya que esto provocará un resentimiento y, a su vez, violencia y venganza.
Muchos padres tratan de darles “cosas” a sus hijos, en vez de darles amor. Estas cosas son: permisividad, bajas expectativas y presiones materiales. Los niños son verdaderamente lastimados cuando en el hogar no hay disciplina o no se establecen límites; también cuando los padres esperan muy poco de ellos o cuando los juguetes y regalos son usados como sustitutos a compensar el verdadero amor.
Los hijos –tanto niños como adolescentes- necesitan mucho afecto físico, se ha olvidado que tienen una gran necesidad de contacto y cercanía físicos. En los últimos años, los adultos únicamente se han preocupado de cómo hacer a los niños más inteligentes y listos, pero han olvidado que lo esencial en la relación de padres e hijos es establecer una intimidad emocional y física, más que intelectual.
Necesitan comunicarles la razón por la cual se intenta estar unidos, y esto se logra estableciendo límites y dándoles consejos, y todo ello es por se les ama.
En resumen, los padres deben: *Establecer formas para conectarse con sus hijos, especialmente con los adolescentes. *Pasar tiempo juntos como familia. *Involucrarse en la vida de sus hijos. *Establecer rituales, aunque los adolescentes se resistan. * Evitar dar sermones.
Hoy el adolescente está más presionado (apariencia, bienes y amigos), lo cual presenta un factor de riesgo.
La clave no es el control sino la conexión y el amor. Si los padres están conectados con sus hijos, podrán ayudarlos a aprender de sus errores. Y si los aman, por más errores que cometan tendrán la paciencia para guiarlos y corregirlos.
CADA HIJO ES ÚNICO Y DIFERENTE
No existe ninguna razón por la que todos los hijos deban tratarse y disciplinarse de la misma manera. Los hermanos difieren en personalidades, intereses y aptitudes, y deben ser considerados independientes y orientarles de forma distinta. Si un hijo no quiere hacer la tarea cada día, requerirá mayor supervisión que sus demás hermanos que no tiene necesidad de ello.
Pero todos los hermanos tienen la misma regla, sólo que para el flojo se requerirá ser un poco más estricto. Además, la edad también determina que existan distintas reglas para los hijos. Si un hermano es mayor, por consecuencia tendrá mayor libertad de acción que su hermano menor, pero a su vez responderá a mayores responsabilidades. No se puede permitir que su hijo de 12 años llegue a casa después de la doce de la media noche, como lo hace su hermano mayor, de 20 años.
A pesar de que los padres intenten educar de igual forma a cada uno de sus hijos, cada cual trae una carga genética que los predispone a ser ya sea pasivos, introvertidos, callados, o activos, extrovertidos o explosivos. Desde el nacimiento, los padres comparan a los hijos e identifican sus diferencias (éste era muy llorón, pero se dormía todo el día, etc.); los valores y las reglas son iguales para toda la familia, pero hay niños que requerirán de los padres un poco más de firmeza y que desaprueben todo tipo de reacción impulsiva, cruel o violenta.
NUNCA ABUSAR FÍSICA O VERBALMENTE
Uno de los principales efectos del abuso físico es que induce a la agresión y a la violencia. Los niños que son golpeados tienen una mayor predisposición a reaccionar con golpes e insultos a las amenazas y frustraciones. Tienen una mayor predisposición a ser bullies en sus escuelas y en general, a tener mayor número de pleitos para resolver sus problemas con los otros. Los niños que han sido abusados físicamente tienden más a no ser aceptados en su escuela, son más problemáticos y desarrollan problemas de disciplina muy tempranamente en su salón de clases.
El castigo físico como consecuencia es una pobre decisión ya que fácilmente se puede perder el control y lastimar, usar los golpes como única alternativa disciplinaria puede provocar inmunidad ante ese tipo de castigo; el niño puede llegar a desquitarse con un hermano menor o a decir: “No me duele” o “Parece que ya no tienes fuerzas para pegar más duro.” Estos comentarios pueden ser ofensivos para los padres y ocasionar mayor irritación en ellos.
Cuando se disciplina a sus hijos no es necesario ponerle apodos (“Mira, no te aguantas, pareces un bebé”), usar ironías (“No podía esperar más de ti con esa ideota”), humillación (“No puedo creerlo que he educado a un hijo tan tonto”). No hay necesidad de agredirlos verbalmente porque sólo se estará lastimando su persona y no corrigiendo su conducta. El abuso verbal tiene varias consecuencias fatales que pueden provocar hasta el suicidio. El niño que constantemente recibe críticas y agresiones verbales desarrolla una personalidad autodestructiva: “No sirvo para nada”, “Soy un fracasado” o “Para que vivo si en esto no soy bueno.”
La mejor forma de evitar la agresión verbal es centrar la disciplina en su conducta y nunca en el niño. Es mejor decir “lo que hiciste fue un error”, en vez de “eres un niño grosero”. Con las primeras palabras se recrimina más la conducta del niño, y con las segundas se hace sentir mal al niño por quien es. El segundo punto para prevenir este tipo de agresión es evitar las generalizaciones: “Tú nunca haces algo bien”, o “Tú eres un niño malcriado y mentiroso.” Cuando hay necesidad de responder a una conducta del hijo, limítense en el mal comportamiento de ese momento: “Te equivocaste al hacer esta acción”, o “Dime la verdad y no me mientas al respecto.”
Nunca discipline a su hijo cuando usted esté enojado. Si está disgustado, esto sólo aumentará la probabilidad de que lo lastime física o verbalmente. Cuando sobreviene en los padres como seres humanos el enojo y la desilusión, esto no debe ser excusa para perder el control y lastimar, si se esta enojado, es mejor dejar pasar un rato y después aplicar la consecuencia: “En este momento estoy muy enojado por lo que hiciste, déjame tranquilizarme y hablamos.”
El niño debe ser tratado con amor, respeto y confianza.
TRES IDEAS PRÁCTICAS PARA PREVENIR HIJOS AGRESIVOS
1. Ayudar al hijo a que realice una actividad física o practique un deporte, al menos tres veces a la semana.
2. Ayudar al hijo a que realice actividades de servicio y ayuda a otra persona que tenga alguna necesidad. Primero puede empezar en su casa (por ejemplo, enseñar a leer, a la señora que les ayuda hacer el aseo de la casa) etc.
3. Ayudar a su hijo a que encuentre un sentido espiritual a su vida (o encausarle hacia un noble ideal). Cuando el niño o el adolescente encuentra un sentido significativo a su existencia y le dan un sentido de trascendencia a su vida, están menos propensos a actuar en forma violenta o a atentar contra su propia vida.
UN MUNDO LLENO DE HUMANIDAD
Un mundo lleno de humanidad significa que está lleno de personas amables, generosas, compasivas y caritativas que aman incondicionalmente. Las personas con humanidad piensan de la siguiente manera: *Los otros son tan importantes como yo. *Todos los seres humanos valemos igual. *Tener calidez y generosidad parece dar paz y felicidad al otro. *Dar es más importante que recibir. *Dar a los otros con amor y generosidad es la mejor forma para vivir. *Las personas que sufren necesitan ayuda y compasión. *Las personas con necesidades requieren ser cuidados. *Es importante ayudar a todos y no sólo a la familia y amigos.
Una humanidad sin violencia es un mundo lleno de humanidad.
Por último, con esta parte damos por terminada esta serie de escritos relacionados con la educación de los hijos en este mundo lleno de crueldad y violencia, espero en Dios que se analicen, bien las causas y las circunstancias que han provocado este ambiente caótico que nos ha tocado vivir, y con la ayuda de Dios Nuestro Señor se puedan llevar a la práctica todos los remedios y soluciones que se han expuesto para corregir y llevar acabo dichos correctores para erradicar de la mejor manera y con valores, esta crisis y ambiente de caos producido por la crueldad y violencia imperantes.
Los siguientes conceptos nos van hacer de suma utilidad en esta continuación de los remedios que en anterior escrito comenzamos.
CONEXIÓN, CONSEJO Y AMOR
Ayudar a los hijos a que caminen firmemente por su vida requiere más conocimiento: pero también se requiere de estrategia. Los padres necesitan proporcionar y crear un ambiente familiar óptimo que prevenga soledad, adicciones y violencia y esto se logrará con: conexión, consejo y cariño.
CONEXIÓN
La unidad y proximidad de los miembros de una familia es fundamental para crear un ambiente seguro y reducir el riesgo de comportamientos violentos y criminales. Desafortunadamente, el divorcio y la desintegración familiar se han incrementado en los últimos años, creando familias más frágiles y provocando una mayor incidencia de actos violentos tanto hacia el interior como al exterior del ambiente familiar.
Una de las características propias de la modernidad(la mayoría de ellas provocada), es que promueve un desfase entre la vida de los jóvenes y la de los adultos. Mientras los adultos duermen, los jóvenes están despiertos, y mientras los adultos están en vigilia, los jóvenes duermen. Los nuevos hábitos sociales empujan a los adolescentes a alejarse más tempranamente de sus padres. Hace 40 años, los jóvenes convivían un poco más con sus padres en festejos como la Navidad, Año nuevo, Semana Santa, o incluso los domingos, días en que se levantaban temprano y acompañaban a sus papás a misa o a visitar a su abuelos o familiares.
En cambio, hoy los jóvenes pasan mucho más tiempo con sus amigos. En Navidad están con su padres hasta media noche, y luego salen con sus amigos; en Año nuevo, generalmente, están con sus amigos; y en Semana Santa salen fuera de la ciudad con sus amigos.
Las reuniones con amigos o en lugares de baile empezaban alrededor de las seis o siete de la tarde y terminaban no más allá de la una de la mañana. En la actualidad, si los padres le piden a su hijo que regrese a las doce o una de la mañana, él contesta enojado que “a esas horas apenas están llegando sus amigos.” Y, ellos resignados, por supuesto, diciendo no les podemos pedir que nos acompañen temprano al día siguiente, ya que estarán dormidos.
Un padre de un adolescente comentaba: “Desde que mi hijo sale con sus amigos por la noche ya casi no lo vemos, ya que los fines de semana se levanta hasta las dos de la tarde e inmediatamente sale de la casa.” En efecto, como se ha dicho, estamos viviendo una generación de hijos “invisibles”, ya que nunca están en casa y cuando están, se la pasan dormidos. Otro padre comentaba con ironía: “Siempre veo a mi hijo todas las mañanas; salgo a correr a las cinco de la mañana y él apenas regresa del antro.”
Hoy en estos días se requiere de mayor presencia como familia. No se debe de tener miedo decirles a sus hijos: “En este verano pasaremos unas vacaciones familiares y todos juntos saldremos una semana a algún lugar.” No se deben dejar intimidar ante los chantajes de sus hijos: que les dirán: “Pero todos mis amigos saldrán de vacaciones sin sus padres.” Si así contestan se les puede responder: “Bien, en otros momentos podrás ir con tus amigos, pero recuerda que estas son vacaciones familiares e iremos todos juntos.”
El adolescente edifica su identidad y autoestima en la relación con sus amigos, pero cimienta su carácter y compasión con la familia.
Los rituales familiares, como comer y cenar en familia, ir juntos a eventos religiosos y vacaciones, son extraordinarias maneras de mantener a la familia unida. Se debe de entender que cuando los hijos crecen quieren y necesitan mayor libertad, pero es triste ver cómo las familias dejan a un lado sus rituales porque consideran que son fuente de conflicto y fricción sobre todo en las familias permisivas “inconsistentes, débiles,” Los hijos necesitan saber que son parte de la familia y que para ello necesitan participar en ciertos rituales, aunque en primera instancia no estén contentos, pero percibirán que estos eventos hacen a su familia única y estable.
Otro factor importante para que estén conectados con sus hijos es involucrarse con ellos. La mayoría de la veces los adolescentes no quieren hablar con sus padres o quieren estar solos en su cuarto. En estos momentos se debe respetar su privacidad y dejarlos.
Muchas veces ignoran a sus papás, no porque no les quieran o les evadan, sino porque no se tiene nada que compartir con ellos (si los dos padres trabajan y no se dan tiempo para sus hijos, o cuando sólo trabaja el padre, la madre no tiene tiempo o no se da tiempo para ellos, y si impera en ellos el egoísmo, así, es imposible que haya una buena relación, confianza y comunicación con sus hijos), los adultos desconocen el mundo, la música, los intereses o miedos de sus propios hijos. Por eso es importante, que los padres mortifiquen sus egoísmos y se tomen un poco de tiempo para descubrir su mundo y verán que algunas puertas empezarán a abrirse.
Es importante que respondan los padres con sinceridad las siguientes preguntas: * ¿Pueden nombrar a los maestros de sus hijos? *¿Conocen a sus mejores amigos? *¿Saben la música que les gusta más? *¿Pueden nombrar algunos de sus artistas, deportistas o celebridades favoritos? *¿Saben si sus hijos son felices o infelices, si son populares o solitarios y aislados, ansiosos o rechazados?
Cuando los padres se involucran en la vida de su hijos, estos obtienen más seguridad, un mejor rendimiento escolar, una mejor autoestima y desarrollan menos problemas emocionales y de agresividad (Steinberg, 2004).
CONSEJO
El consejo o la guía vienen de muchas formas y tamaños. Es importante orientar a sus hijos con base en valores como el respeto, la honradez, la cooperación, la honestidad, el autocontrol de si mismo, el servicio y la compasión. Pero lo más importante es vivir y modelar las conductas que reflejen estos valores con el ejemplo. Los niños aprenden viviendo. Porque si sus hijos ven que sus padres resuelven las diferencias mediante gritos y golpes, los niños aprenderán que esa es la mejor manera de solucionar los desacuerdos.
A los hijos no les gusta recibir sermones o adoctrinamientos, por ello las conversaciones sobre valores siempre deben ser en forma de diálogo. Si se discute o argumenta, sus hijos automáticamente se desconectarán y se alejarán cada vez más.
Es muy importante que los padres aprendan a dialogar con sus hijos adolescentes, que los escuchen, pero con la distancia adecuada para que no se sientan perseguidos.
Al escuchar a sus hijos tiene la oportunidad de conocerlos más, de saber qué sienten, que les preocupa, cómo son su amigos, que cosas les divierten o a qué le temen, que piensan respecto al alcohol, a las drogas o al cigarro.
Existen algunas actitudes clave para establecer un diálogo fluido y respetuoso con los adolescentes:
*Escucharlos siempre. Evite interrogatorios policiales. *No critique a sus amigos argumentando más allá de cómo se visten o peinan. *Acordar en familia los horarios que deben respetar, aquí es importante seguir las normas sobre las reglas que se vieron en una familia afectiva-estructurada. *Es importante considerar que debe haber respeto mutuo, pero ustedes son los padres, y nunca podrán ser amigos de su hijos por más jóvenes que se sientan. *Respetarlos en sus pedidos de soledad y silencio, ellos necesitan espacios para pensar y reflexionar. *Respetarlos en sus elecciones vocacionales. En lo que desean estudiar o qué actividades deportivas o intelectuales quieren realizar. *Darles reconocimiento cambiando el “Nunca, “Siempre”, “Toda”, “Nada”, por: “Últimamente”, “En esta ocasión”, “Algunas veces”, etc., y no arruinarlo con frases del estilo “No sé por qué no haces eso siempre, si no te cuesta mucho”, “¿Ves cómo sí sabes hacerlo?, pero te gusta hacerte…” etc. *Dialogar con ellos escuchándolos con calma y sin agredirlos.
No crea que con esta lista será suficiente, es sólo el comienzo; además, no garantiza que vayan ustedes a establecer una comunicación maravillosa de inmediato, pero sí les ayudará a sus hijos a ir fortaleciendo su relación con ustedes.
Consejo o guía también significa establecer claramente las expectativas acerca de las conductas. No esperen que los niños y los adolescentes las acepten a la primera, sino lo contrario, esperen ver resistencia e incluso rechazo. La estructura y el orden proveen de mayor estabilidad en la dinámica familiar y reducen las responsabilidad de que se presenten comportamientos violentos en sus miembros.
Otra cosa también importante, en lo referente a la corrección o llamada de atención sobre algunos malos comportamientos o faltas de sus hijos: lo primero que deben hacer los padres no perder el control sí mismos, si se sienten enojados, digan luego hablamos, se retiran, respiren profundamente, cuenten hasta diez o pídanle a Dios que los serene, hagan lo que mejor les de resultado para controlarse:
Si la falta fue en casa inmediatamente con control de sí mismo va hacer la corrección, si ese mal comportamiento sucedió en una parte pública o con sus amigos o familiares, díganles luego hablamos, pero nunca los corrija delante de la gente y con control de sí mismos, van esperar el mejor momento para la corrección, que por lo regular es antes de que se vayan a dormir, y ya en la corrección diríjanse con firmeza a ellos, con frases serenas y llenas de amor que sean cortas, precisas, concisas y sustanciosas, diciéndoles su mal comportamiento y las consecuencias de ello.
AMOR
El tercer elemento que reduce enormemente el riesgo de que los niños presenten conductas agresivas es el amor o cariño. Los padres deben de amar a sus hijos incondicionalmente. El comunicarles el amor es vital para ayudarles a desarrollar con seguridad y protegerlos de un sentimiento de abandono y desamparo, ya que esto provocará un resentimiento y, a su vez, violencia y venganza.
Muchos padres tratan de darles “cosas” a sus hijos, en vez de darles amor. Estas cosas son: permisividad, bajas expectativas y presiones materiales. Los niños son verdaderamente lastimados cuando en el hogar no hay disciplina o no se establecen límites; también cuando los padres esperan muy poco de ellos o cuando los juguetes y regalos son usados como sustitutos a compensar el verdadero amor.
Los hijos –tanto niños como adolescentes- necesitan mucho afecto físico, se ha olvidado que tienen una gran necesidad de contacto y cercanía físicos. En los últimos años, los adultos únicamente se han preocupado de cómo hacer a los niños más inteligentes y listos, pero han olvidado que lo esencial en la relación de padres e hijos es establecer una intimidad emocional y física, más que intelectual.
Necesitan comunicarles la razón por la cual se intenta estar unidos, y esto se logra estableciendo límites y dándoles consejos, y todo ello es por se les ama.
En resumen, los padres deben: *Establecer formas para conectarse con sus hijos, especialmente con los adolescentes. *Pasar tiempo juntos como familia. *Involucrarse en la vida de sus hijos. *Establecer rituales, aunque los adolescentes se resistan. * Evitar dar sermones.
Hoy el adolescente está más presionado (apariencia, bienes y amigos), lo cual presenta un factor de riesgo.
La clave no es el control sino la conexión y el amor. Si los padres están conectados con sus hijos, podrán ayudarlos a aprender de sus errores. Y si los aman, por más errores que cometan tendrán la paciencia para guiarlos y corregirlos.
CADA HIJO ES ÚNICO Y DIFERENTE
No existe ninguna razón por la que todos los hijos deban tratarse y disciplinarse de la misma manera. Los hermanos difieren en personalidades, intereses y aptitudes, y deben ser considerados independientes y orientarles de forma distinta. Si un hijo no quiere hacer la tarea cada día, requerirá mayor supervisión que sus demás hermanos que no tiene necesidad de ello.
Pero todos los hermanos tienen la misma regla, sólo que para el flojo se requerirá ser un poco más estricto. Además, la edad también determina que existan distintas reglas para los hijos. Si un hermano es mayor, por consecuencia tendrá mayor libertad de acción que su hermano menor, pero a su vez responderá a mayores responsabilidades. No se puede permitir que su hijo de 12 años llegue a casa después de la doce de la media noche, como lo hace su hermano mayor, de 20 años.
A pesar de que los padres intenten educar de igual forma a cada uno de sus hijos, cada cual trae una carga genética que los predispone a ser ya sea pasivos, introvertidos, callados, o activos, extrovertidos o explosivos. Desde el nacimiento, los padres comparan a los hijos e identifican sus diferencias (éste era muy llorón, pero se dormía todo el día, etc.); los valores y las reglas son iguales para toda la familia, pero hay niños que requerirán de los padres un poco más de firmeza y que desaprueben todo tipo de reacción impulsiva, cruel o violenta.
NUNCA ABUSAR FÍSICA O VERBALMENTE
Uno de los principales efectos del abuso físico es que induce a la agresión y a la violencia. Los niños que son golpeados tienen una mayor predisposición a reaccionar con golpes e insultos a las amenazas y frustraciones. Tienen una mayor predisposición a ser bullies en sus escuelas y en general, a tener mayor número de pleitos para resolver sus problemas con los otros. Los niños que han sido abusados físicamente tienden más a no ser aceptados en su escuela, son más problemáticos y desarrollan problemas de disciplina muy tempranamente en su salón de clases.
El castigo físico como consecuencia es una pobre decisión ya que fácilmente se puede perder el control y lastimar, usar los golpes como única alternativa disciplinaria puede provocar inmunidad ante ese tipo de castigo; el niño puede llegar a desquitarse con un hermano menor o a decir: “No me duele” o “Parece que ya no tienes fuerzas para pegar más duro.” Estos comentarios pueden ser ofensivos para los padres y ocasionar mayor irritación en ellos.
Cuando se disciplina a sus hijos no es necesario ponerle apodos (“Mira, no te aguantas, pareces un bebé”), usar ironías (“No podía esperar más de ti con esa ideota”), humillación (“No puedo creerlo que he educado a un hijo tan tonto”). No hay necesidad de agredirlos verbalmente porque sólo se estará lastimando su persona y no corrigiendo su conducta. El abuso verbal tiene varias consecuencias fatales que pueden provocar hasta el suicidio. El niño que constantemente recibe críticas y agresiones verbales desarrolla una personalidad autodestructiva: “No sirvo para nada”, “Soy un fracasado” o “Para que vivo si en esto no soy bueno.”
La mejor forma de evitar la agresión verbal es centrar la disciplina en su conducta y nunca en el niño. Es mejor decir “lo que hiciste fue un error”, en vez de “eres un niño grosero”. Con las primeras palabras se recrimina más la conducta del niño, y con las segundas se hace sentir mal al niño por quien es. El segundo punto para prevenir este tipo de agresión es evitar las generalizaciones: “Tú nunca haces algo bien”, o “Tú eres un niño malcriado y mentiroso.” Cuando hay necesidad de responder a una conducta del hijo, limítense en el mal comportamiento de ese momento: “Te equivocaste al hacer esta acción”, o “Dime la verdad y no me mientas al respecto.”
Nunca discipline a su hijo cuando usted esté enojado. Si está disgustado, esto sólo aumentará la probabilidad de que lo lastime física o verbalmente. Cuando sobreviene en los padres como seres humanos el enojo y la desilusión, esto no debe ser excusa para perder el control y lastimar, si se esta enojado, es mejor dejar pasar un rato y después aplicar la consecuencia: “En este momento estoy muy enojado por lo que hiciste, déjame tranquilizarme y hablamos.”
El niño debe ser tratado con amor, respeto y confianza.
TRES IDEAS PRÁCTICAS PARA PREVENIR HIJOS AGRESIVOS
1. Ayudar al hijo a que realice una actividad física o practique un deporte, al menos tres veces a la semana.
2. Ayudar al hijo a que realice actividades de servicio y ayuda a otra persona que tenga alguna necesidad. Primero puede empezar en su casa (por ejemplo, enseñar a leer, a la señora que les ayuda hacer el aseo de la casa) etc.
3. Ayudar a su hijo a que encuentre un sentido espiritual a su vida (o encausarle hacia un noble ideal). Cuando el niño o el adolescente encuentra un sentido significativo a su existencia y le dan un sentido de trascendencia a su vida, están menos propensos a actuar en forma violenta o a atentar contra su propia vida.
UN MUNDO LLENO DE HUMANIDAD
Un mundo lleno de humanidad significa que está lleno de personas amables, generosas, compasivas y caritativas que aman incondicionalmente. Las personas con humanidad piensan de la siguiente manera: *Los otros son tan importantes como yo. *Todos los seres humanos valemos igual. *Tener calidez y generosidad parece dar paz y felicidad al otro. *Dar es más importante que recibir. *Dar a los otros con amor y generosidad es la mejor forma para vivir. *Las personas que sufren necesitan ayuda y compasión. *Las personas con necesidades requieren ser cuidados. *Es importante ayudar a todos y no sólo a la familia y amigos.
Una humanidad sin violencia es un mundo lleno de humanidad.
Por último, con esta parte damos por terminada esta serie de escritos relacionados con la educación de los hijos en este mundo lleno de crueldad y violencia, espero en Dios que se analicen, bien las causas y las circunstancias que han provocado este ambiente caótico que nos ha tocado vivir, y con la ayuda de Dios Nuestro Señor se puedan llevar a la práctica todos los remedios y soluciones que se han expuesto para corregir y llevar acabo dichos correctores para erradicar de la mejor manera y con valores, esta crisis y ambiente de caos producido por la crueldad y violencia imperantes.
miércoles, 26 de octubre de 2011
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